Las tendencias en inversión tecnológica son un sistema de burbujas de jabón. La investigación genera nuevas oportunidades, nuevas tecnologías que rápidamente precisan del aire de la inversión para echar a volar. Algunas no reciben aire y no se llegan a formar. Otras reciben demasiado poco, y el peso del jabón las hace precipitarse al suelo en caída libre. Sin una inversión mínima no hay posibilidad de implementar nuevas tecnologías.

Tradicionalmente, las grandes corporaciones disponían de la capacidad de inversión necesaria. Toda esa tecnología se concentraba en unas pocas empresas, pero llegó internet, y esto revolucionó también la visibilidad de pequeños proyectos de cara a conseguir inversión. Ya no sorprende que pequeñas start-ups sean capaces de desarrollar productos o servicios inéditos y captar la financiación para ello. ¡Por fín había aire para todas las burbujas!

Pero de un extremo se pasa al otro, somos humanos, somos así. Y ahora es curioso ver como proyectos, sin tener un modelo de negocio claro, alcanzan rápidamente financiaciones millonarias. Y esto es especialmente evidente en las start-ups que nacen para realizar un aplicación para dispositivos móviles, y que además ésta es gratuita para los usuarios. Las famosas Apps. Estas burbujas ascienden rápidamente, demasiado, alcanzando alturas que las hace explotar rápidamente también.

Hace poco, en una reunión con un famoso Business Angel, al terminar mi presentación, me confesaron que su política era sólo invertir en Apps. Supongo que hace 15 años sólo invertían en .com